Marte: El planeta rojo

Entre los astros que nos visitan en estas noches de verano se encuentra Marte, el planeta rojo. Ya vimos cómo encontrarlo en el cielo. Hagamos ahora un recorrido por cómo su historia influyó decisivamente en la nuestra.

Velázquez_-_Dios_Marte_(Museo_del_Prado,_1639-41)

Dios Marte – Velázquez

“Me eres más odioso que ningún otro de los dioses del Olimpo” le dice Zeus a su hijo Ares en un pasaje de la Ilíada de Homero. Pero no sólo era odiado por su padre; también despertaba a partes iguales odio y temor entre los hombres: Ares era el dios de la guerra, la brutalidad y el horror de la batalla. Su curso entre las estrellas fijas se asemejaba a un rastro de sangre por su intenso color rojo.

Debido a la influencia romana hoy en día lo llamamos Marte, y el segundo día de la semana está dedicado a este antiguo dios de muerte. Sin embargo ahora nosotros sabemos que Marte no es un dios caprichoso sediento de sangre. Después de Venus, es el segundo planeta más cercano a la Tierra, y el cuarto en distancia al Sol.

Marte es un mundo muerto, un desierto helado de tierra rojiza en el que las temperaturas varían entre los -90ºC y los -5ºC . Apenas tiene atmósfera que lo proteja de las nocivas radiaciones solares, y su “aire” está compuesto casi en su totalidad por dióxido de carbono. Nada puede sobrevivir en su superficie.OpportunityMarsPIA16703_600h

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Cartel de la guerra de los mundos

A pesar de ello, las fantasías acerca de vida inteligente en el planeta rojo inundaron la cultura popular a lo largo del siglo pasado debido a la supuesta observación de canales artificiales que lo recorrían. Las especulaciones sobre los marcianos eran múltiples, y todo ello introdujo a Marte y a sus habitantes en la era de la Ciencia Ficción a través de la literatura, el cine y el arte.

Sin embargo, el papel más importante de Marte en la historia de la Humanidad tuvo lugar más de trescientos años antes, a finales del siglo XVI. Por aquel entonces el brillante astrónomo danés Tycho Brahe disponía de datos sobre su movimiento tomados a lo largo de décadas de observación. Pero, desde la antigüedad, explicar el caprichoso deambular del planeta entre las estrellas había sido un desafío para los astrónomos, y los esfuerzos del danés por construir un modelo de universo que concordase con sus datos habían sido inútiles.

Fue entonces cuando Tycho oyó hablar de un joven matemático y astrónomo austríaco llamado Johannes Kepler. Kepler también ansiaba encontrar la respuesta que explicase el movimiento de los planetas en el firmamento. Y también sabía que la clave se encontraba en la geometría de la órbita marciana, la más difícil de ajustar a una circunferencia.

Sello danés conmemorativo del 400 aniversario del nacimiento de Tycho Brahe

Sello danés conmemorativo del 400 aniversario del nacimiento de Tycho Brahe

Tras mantener correspondencia con él, Brahe invitó a Kepler a colaborar en su observatorio, pero la relación entre ambos no resultó fácil: el austríaco se encontró con un hombre rico, más dado a banquetes y fiestas que a la ciencia y la astronomía. Por otro lado, Tycho recelaba de Kepler; no estaba dispuesto a ceder todo el trabajo de años así porque sí. Sin embargo ambos sabían que sin el otro jamás podrían alcanzar el éxito que deseaban.

El tiempo pasaba, y la desesperación de Kepler iba en aumento. Quería tener acceso completo a los datos de las observaciones de Brahe, pero éste seguía sin permitírselo. Esta situación se prolongó durante meses hasta que Tycho cayó enfermo a consecuencia de no levantarse de la mesa durante un banquete con el rey para ir a orinar.

En sus últimos días de vida Tycho Brahe deliraba y repetía una y otra vez esta frase: “que no parezca que he vivido en vano”. Finalmente, atormentado por esta idea, en el lecho de muerte legó a Kepler todos sus papeles, el trabajo de años de observación, y le encomendó continuar con la tarea que él había iniciado.

Durante los diez años siguientes Kepler luchó contra Marte. Pero, a diferencia de todos sus predecesores, su esfuerzo tuvo resultado: cuando siempre se había insistido en que el movimiento de los planetas en los cielos tenía que estar basado en la circunferencia, él había descubierto que en realidad los planetas seguían órbitas elípticas con el Sol en uno de sus focos. La supuesta perfección del círculo quedaba así a un lado para dejar paso a la pura verdad.

Retrato de Johannes Kepler. Autor desconocido -1610

Retrato de Johannes Kepler. Autor desconocido -1610

El fruto de su trabajo fue, junto con el sistema copernicano y los hallazgos de Galileo, el golpe final a dos mil años de geocentrismo. Aquellas ideas atrevidas y renovadoras cambiaron el mundo, siendo el punto de partida para la gravitación de Newton y de toda la física moderna.

La pugna entre Tycho y Kepler había sido, sin que ellos lo supieran nunca, el comienzo del camino que nos ha traído hasta nuestros días. Todo por un punto rojo brillante que se movía en el cielo nocturno de forma especial. El más odioso de los dioses se había convertido en el más importante de los planetas.

Pin It

Deixa unha resposta

O teu enderezo electrónico non se publicará Os campos obrigatorios están marcados con *

Podes utilizar estas etiquetas e atributos HTML : <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>