Cómo observar el eclipse solar desde A Coruña

Un eclipse solar es uno de los fenómenos más espectaculares de la naturaleza, y algo que todos deberíamos presenciar al menos una vez en nuestras vidas. Mañana por la mañana tendrá lugar un eclipse parcial, y nuestra ciudad será uno de los mejores lugares de la península para poder observarlo.

eclipse copia

Comenzará de manera imperceptible, seis minutos más allá de las nueve de la mañana. Ese será el primer contacto. Luego, durante la primera hora, poco a poco, el Sol irá perdiendo brillo. Será como si alguien le hubiese dado un mordisco a nuestra estrella.

En nuestra ciudad el momento de máxima ocultación sucederá a las 10.09 de la mañana. Entonces, tres cuartas partes del Sol habrán desaparecido. El cambio en su luminosidad será perceptible, semejante al que se produce cuando una nube se interpone en el camino de sus rayos. Sin embargo, la causa de este cambio es la Luna, a más de 300.000 kilómetros de distancia. Después de este momento, su sombra se irá retirando, hasta que el último contacto tenga lugar a las 11.17.

Así se verá el eclipse en distintos puntos de España. Fuente: Obsevatorio Astronómico Nacional.

Así se verá el eclipse en distintos puntos de España. Fuente: Obsevatorio Astronómico Nacional.

Hoy conocemos bien este fenómeno. La Luna es unas 400 veces menor que nuestro Sol, pero se encuentra 400 veces más cerca, por lo que su sombra, proyectada sobre nuestro planeta, es capaz de ocultarlo. Es esta casualidad lo que de vez en cuando nos permite observar con fascinación este fenómeno.

Lo que lo convierte en algo excepcional es que la órbita lunar se encuentra inclinada unos cinco grados sobre el plano que contiene al Sol y a la Tierra. De no ser así, tendríamos eclipses solares cada luna nueva, y eclipses lunares –en los que la sombra de nuestro planeta oculta a nuestro satélite- cada luna llena. Casi siempre la Luna nueva pasa un poco por encima o un poco por debajo del disco solar. Mañana será una de esas pocas veces en las que esto no es así.

Posición relativa de la órbita lunar respecto al plano de la eclíptica, aquel que contiene al Sol y a la Tierra.

Posición relativa de la órbita lunar respecto al plano de la eclíptica, aquel que contiene al Sol y a la Tierra.

Para su observación es necesario tomar precauciones: no se puede mirar al Sol fijamente ni con la ayuda directa de instrumentos ópticos como prismáticos o telescopios, ya que los daños en la córnea y retina de nuestros ojos serían permanentes. También es completamente desaconsejable el uso de cristales ahumados, cristales de soldador, cd’s o antiguas radiografías, porque aunque sí pueden disminuir considerablemente el brillo del Sol, no filtran la radiación ultravioleta, igualmente dañina.

Existen gafas construidas ex profeso con un material especial llamado mylar que sí filtra todas las radiaciones nocivas, y que se pueden adquirir en ópticas o museos científicos. Sin embargo, la forma más segura de observación consiste en proyectar sobre una cartulina la imagen recogida por unos prismáticos o un telescopio pequeño.

Si no se dispone de estos instrumentos no hay por qué preocuparse, existe un método aún más sencillo usado en las primeras cámaras fotográficas. Es el principio de cámara oscura, o también conocido como cámara de “pinhole”. Si perforamos un pequeño agujero del tamaño de un alfiler sobre un cartón, y lo dirigimos hacia el Sol, entonces se formará una imagen precisa proyectada a una cierta distancia tras el agujero. De hecho, cualquier orificio pequeño provoca este efecto, ya sean las rendijas de una persiana, el espacio entre las hojas de los árboles, los agujeros de un colador o hasta los de una galleta.

Cualquier orificio pequeño es capaz de proyectar un eclipse, como lo hacen los espacios entre las hojas de los árboles en esta imagen.

Cualquier orificio pequeño es capaz de proyectar un eclipse, como lo hacen los espacios entre las hojas de los árboles en esta imagen.

A lo largo de la toda Historia los eclipses de Sol siempre fueron acontecimientos de gran importancia. Derrocaron reyes, detuvieron guerras e incluso uno de ellos, el de 1919, permitió comprobar las predicciones de la Teoría de la Relatividad General, lanzando a Einstein al estrellato. Hoy son un fenómeno igualmente espectacular que, con su sombra, nos arroja un poco de luz sobre la perspectiva de lo que somos y del universo en el que vivimos.

 

[Nota: recuerda que la Casa de las Ciencias organiza una quedada mañana para observar el eclipse.] 

 

 

 

 

 

 

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