Los caminos del cielo: Marte y Saturno

Las noches de verano nos invitan a recorrer los caminos del cielo. Dos planetas, Marte y Saturno, nos visitarán cada noche. Hoy descubriremos cómo encontrarlos en el cielo de A Coruña.

Casiopea sobre el Monte Pindo, Carnota.

Casiopea sobre el Monte Pindo, Carnota. Foto: Jaime Martínez.

Durante milenios el ser humano buscó caminos entre las estrellas que le orientasen por los caminos del mundo. Poco a poco llenamos el cielo de osas y cazadores, reyes y reinas, héroes, doncellas y monstruos. Pusimos sobre nuestras cabezas anhelos, esperanzas, y también nuestros temores. Eran tiempos en los que las estrellas eran algo más que puntos de luz clavados en el firmamento: su curso regía nuestras vidas.

Sin embargo, de entre los miles que se podían contemplar a simple vista cada noche, cinco de ellas nunca permanecían fijas. Parecían tener vida propia y seguir libremente su camino: unas se mostraban sólo después del ocaso o antes de la salida del Sol; luego desaparecían durante largos periodos de tiempo. Otras podían avanzar entre sus hermanas fijas noche tras noche durante meses para luego detenerse y volver caprichosamente sobre sus pasos. Su comportamiento era desconcertante.

Los antiguos griegos las llamaron planetas, estrellas vagabundas. A diferencia de las demás, éstas sólo obedecían su propio destino. Por eso recibieron nombres de dioses. Así nuestros antepasados imaginaron que su deambular por los cielos determinaba el deambular de los hombres por la tierra, marcándolos desde el instante mismo de su nacimiento.

Lo que los griegos no sabían –o no supieron imaginar- es que aquellos puntos de luz no eran dioses. Ni siquiera eran estrellas. Eran otros mundos: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno –además de Urano y Neptuno, desconocidos por aquel entonces- son nuestros vecinos, y giran con nosotros en torno al Sol, nuestra estrella.

Durante estos meses de verano dos de ellos nos visitarán cada noche. Son Marte y Saturno. Encontrarlos no es complicado:

En primer lugar miraremos hacia el oeste después de la puesta de Sol. Allí, y a media altura, nos encontraremos con la inconfundible forma del Carro de la Osa Mayor. Tomando el arco que forman Alkaid, Mizar y Alioth, y prolongándolo hacia el horizonte, nos toparemos con la brillante Arcturus.

cómo encontrar a Marte y a Saturno

Gráfico sobre cómo encontrar a Marte y a Saturno (puedes hacer click en la imagen).

Esta estrella es la cuarta más luminosa del cielo. Se trata de una gigante naranja, 215 veces más brillante que el Sol, que se encuentra a 37 años luz de nosotros. Su nombre proviene del griego y significa “El Guardián de la Osa”. Esto se debe a que en un mito alternativo esta estrella es Árcade, el hijo de Calisto, que guarda a su madre transformada por Zeus en la constelación de la Osa Mayor.

Desde Arcturus seguiremos nuestro camino descendiendo en línea recta hacia el horizonte. La siguiente estrella que veremos es Spica, la más brillante de la constelación de Virgo. Es 2000 veces más luminosa que el Sol, pero su luz blanca nos llega desde una distancia de 260 años luz. Su nombre significa “espiga”, y su posición al amanecer a comienzos del otoño marcaba el comienzo de la siembra del trigo.

Virgo en el libro "Espejo de Urania" (1824).

Virgo en el libro Espejo de Urania (1824). Fuente: Wikimedia.

Justo al lado de Spica veremos un punto brillante. Su luz no titila y tiene un tono rojizo. Se trata de Marte, el planeta rojo, bautizado con el nombre del dios de la guerra por su color de sangre. Su movimiento fue clave para que Johannes Kepler descubriese que las órbitas de los planetas son elipses, y no circunferencias, como se creía.

Por último, para llegar a Saturno sólo tendremos que desplazarnos desde Marte hacia el este, en una línea recta paralela al horizonte. Esta línea recibe el nombre de eclíptica, y es el camino que aparentemente sigue el Sol a lo largo del año por las constelaciones del zodíaco. Esto podría parecer un capricho más de los astros, pero en realidad no hay misterio alguno: esta línea es la proyección en el cielo del disco sobre el que todos los planetas orbitan al Sol. Por eso es una herramienta muy importante a la hora de localizarlos entre todas las estrellas.

Próximamente volveremos a visitar Marte y Saturno. Pero de momento quedémonos con los caminos que se abren entre las estrellas. Las noches de verano son serenas y cálidas, nos invitan a recorrerlos. El cielo nos llama para perdernos en ellos.

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