Noche de himnos con Vetusta Morla en A Coruña

En un ambiente caldeado por los mexicanos Zoé, ante 3.000 personas Pucho tomó el timón de Vetusta Morla y guió al público hacia La Deriva.

Pucho, de Vetusta Morla, en A Coruña. Foto Sindo Novoa

Pucho, de Vetusta Morla, en A Coruña. Foto Sindo Novoa

Desde 2008 no visitaba Vetusta Morla la ciudad de A Coruña. Algunos asistentes comentaban que el directo de los madrileños  no tenía parangón. Otros contaban con los dedos de las manos el número de cervezas por cabeza. Parejas, pandillas de amigos.  Seis años de espera para muchos. La primera vez para otros. Fueran cuales fuesen sus razones para estar en el Coliseum, todos tenían clara su misión: disfrutar del directo de una de las bandas más reconocidas del país. La misma que hace unos años, y hoy en día, saca al mercados himnos cantados a pleno pulmón como Valiente, Sarahabbey Road y el último en subirse al carro: Golpe Maestro.

Las canciones de La Deriva y clásicos de Vetusta Morla sonaron en el Coliseum. Foto: Sindo Novoa

Las canciones de La Deriva y clásicos de Vetusta Morla sonaron en el Coliseum. Foto: Sindo Novoa

El del Coliseum fue el único concierto de gran formato que el grupo ofreció en Galicia. Y su comienzo fue apabullante. La Deriva, Fuego, Golpe Maestro. Sin descanso. Una declaración de intenciones sobre cuán frenético sería de el transcurrir la noche. Tras temas como Mosca en tu pared o Pirómanos, llegó el segundo himno de la velada: Lo que te hace grande. Y tras este, una versión con más guitarra de la habitual en Un día en el mundo. Éxtasis colectivo. Por aquel entonces el Coliseum era, como tuiteó Bea Camiña, “un auténtico karaoke”. De hecho lo fue hasta el final. Porque a lo largo del concierto, la banda de Tres Cantos intercaló temas del nuevo disco, La Deriva, con otros de sus anteriores trabajos. Y el público los sabía todos. Se desgatiñó con Maldita dulzura, se “relajó” con Mapas y con Copenhague disfrutó de más percusión que en la versión de estudio. Un éxito.

Vetusta Morla no tocaba en A Coruña desde 2008. Foto: Sindo Novoa

Vetusta Morla no tocaba en A Coruña desde 2008. Foto: Sindo Novoa

El cantante de Vetusta Morla, Pucho, llenaba el escenario. Poco paraba para compartir las reflexiones que marcan su nuevo trabajo y el concierto en A Coruña, una ciudad “abierta al mar y a las derivas”, aunque pedía que fuese una deriva “abierta a transformaciones, pero pensando en el de al lado, en la comunidad. No como quieren hacernos ver otros”.  No habla mucho más. El tinte crítico lo vierten en sus letras, con su música. No había tiempo que perder. Todavía quedaban Valiente o La Cuadratura del Círculo antes del bis. De los dos, más bien. Porque tras interpretar Una Sonata Fantasma, Sálvese quien pueda y El Hombre del Saco, volvieron a salir, por tercera vez, al escenario. Y esta vez la despedida fue definitiva, con Los Días Raros.

Pucho cerró el telón con un último mensaje recordando al público que sea valiente. “Estamos en época de transformaciones (…) No hay que tener miedo”.  El mismo público que, una vez Vetusta Morla abandonó el escenario, se armó de valor para tararear Sarahabbey Road. Porque los himnos, además de marcar carácter, siguen transformando. Aunque no se les haga caso.

+ info: Crónica de Bea Camiña en Tanaka Music
+ fotos: Sindo Novoa Fan Page.

Pucho guió al público hacia La Deriva. Foto: Sindo Novoa

Pucho guió al público hacia La Deriva. Foto: Sindo Novoa

 

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