Elena Colmeiro: “Mi padre era austero por principios y por necesidad”

El Museo de Belas Artes de A Coruña exhibirá hasta el próximo 26 de octubre una exposición de uno de los grandes de la pintura gallega, Manuel Colmeiro. Hemos hablado con su hija Elena, sobre el artista y su obra.

No es fácil determinar cuál es el más grande de los pintores que ha dado Galicia. Unos dirán Eugenio Granell o Luis Seoane, otros apostarán por Maruja Mallo o Leopoldo Nóvoa, habrá quien invoque a Arturo Souto, Laxeiro o Maside y acaso alguien recordará a Castelao o a Xosé Luís de Dios, pero siempre, entre el grupo de elegidos, estará el nombre de Manuel Colmeiro, de quien el pasado martes se inauguró una importante exposición en el Museo de Bellas Artes de A Coruña.

Panadeiras, Colmeiro

Panadeiras 1952-1954. Manuel Colmeiro

La muestra, formada por obra del patrimonio familiar y algún préstamo de colecciones privadas, por lo tanto, muy poco conocida del público, está construida alrededor de tres ejes: el paisaje y los trabajos agrarios; la mujer como referencia permanente y una línea muy interesante constituida por una serie de dibujos en los que Colmeiro reflejó la barbarie de la represión del verano de 1936 en Galicia.

Para la inauguración de esta exposición monográfica, que recoge la obra del pintor desde 1901 a 1999, se desplazó a  Coruña desde Madrid, Elena Colmeiro, la única de sus hijos que reside en España, siendo también la que más tiempo compartió con su padre en sus últimos años.

Elena lleva el arte y la creación en la sangre, y así lo ha demostrado a lo largo de su trayectoria. Estudió en la Escuela Nacional de Cerámica de Buenos Aires y durante su carrera como escultora y ceramista ha sido galardonada con prestigiosos premios y bolsas artísticas como: la Bolsa de la Fundación Juan March (1964),  el Primer Premio de la Bienal de Arte de Uruguay (1966) o la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Arte de Farenza (Italia, 1967), entre otros.

Antes de que cogiese un autobús rumbo a Lalín, tuvimos la oportunidad de conversar con ella para conocer un poco más a la figura de Manuel Colmeiro

Vivir Na Coruña- Esta muestra da la oportunidad de acercar de nuevo la obra de Manuel Colmeiro al público gallego, especialmente a la ciudad de A Coruña. ¿Cuál es su valoración?

COLEMEIRO 4

Elena Colmeiro

Elena Colmeiro- Yo estoy muy agradecida, de hecho he colaborado en todo lo que he podido y el equipo del Museo de Belas Artes de A Coruña ha sabido elegir muy bien dentro de la obra de mi padre. La muestra se compone de obra privada y de la colección de la familia, hay mucho inédito. Es de agradecer estos préstamos privados ya que puedo entender que a la gente no le apetezca dejar sus cuadros. Además las pinturas siempre sufren algo en los traslados. En la muestra hay 3 rollos de papel, que podemos llamar murales, estaban metidos en una maleta en la aldea (Silleda, Pontevedra) cuando murió. Al recoger todo para llevárnoslo lo encontramos arrinconado en una esquina. Creo que mi padre ni se acordaba que lo tenía allí, ya que son piezas del año 30 y 31. Es curioso, como él con 29 años, hizo esas obras. Un planeamiento de lo que posteriormente sería la obra de vida de mi padre. ¿Cómo es posible que a esa edad hiciese esta proyección que luego desarrolló en toda su vida? Fue casi como una visión.

VNC – Comenta que en esta exposición hay mucha obra inédita. Su padre vivió casi un siglo, tiempo que da para crear mucho. ¿Todavía queda obra no descubierta al público?

E.C – La que está en manos de la familia está toda muy bien catalogada, no solo los óleos sino también la obra sobre papel. Él era un hombre con una gran capacidad para el dibujo, y lo hacía en cualquier sitio: hojas de periódico, sobres en blanco de la correspondencia, trozos de papel… La obra en papel es enorme. También hay carpetas e ilustraciones. Puede que haya obras privadas que se hayan vendido en el pasado y que se desconozcan. De todas formas no ha sido un hombre que haya vendido mucho, más bien poco. Fue hacia el final de su vida cuando la gente empezó a darse cuenta de que sería un pintor que podía valer, pero él entonces ya no quería vender. Decía que vender un cuadro a esa edad le suponía un problema, que no sabía que hacer con el dinero porque ya tenía sus necesidades cubiertas. Cuando necesitó el dinero era cuando los hijos éramos pequeños. En cambio en los últimos años, el que quería un cuadro casi tenía que venir recomendado. Él fue un hombre, a pesar de su fuerte carácter, con una gran humanidad y nunca le interesó el dinero. Era austero por principios y por necesidad. Quizás ese fue el mayor ejemplo que dejó a sus hijos, ya que apenas convivimos con él.

VCN – ¿Cuál es, desde su punto de vista, la característica principal de esta exposición monográfica?

E.C – Creo que la principal característica de esta exposición, siendo una muestra relativamente pequeña, aunque hay bastantes cuadros, es que se ve perfectamente la trayectoria de quién es Colmeiro. Desde los pequeños murales del año 30, hasta las últimas obras. Creo que no será fácil encontrar una exposición igual en ese sentido. Como decía, la selección de esta muestra ha sido muy buena.

Colmeiro 3

Elena Colmeiro

VNC- Manuel Colmeiro es considerado uno de los exponentes de la Escuela Española de París. Allí pasó 50 años de su vida ¿Cómo influyó esta ciudad en él?

E.C – Cuando él dejó París nunca volvió. Aunque mamá quería y le insistía en volver, nunca quiso. Puede ser porque él en París fue muy feliz. Él siempre deseó salir de Buenos Aires, aunque allí tenía todo, familia y amigos. Sintió la necesidad de marcharse él solo a París en el año 48-49, quedándonos nosotros en Argentina. Su gran deseo era convivir con otros artistas y poder trabajar allí y, al final lo consiguió. Colmeiro, a principios de los años 30, recibió una beca en Pontevedra para ir a Barcelona. En Barcelona se llevó muy bien con otros artistas como el escultor Apel-les Fenosa. Allí pasó seis meses y la Galería Gaspar le ofreció quedarse. Con el tiempo se dio cuenta de que debía haberlo hecho, ya que con el estallido de la Guerra Civil se hubiese ido a Francia y quizá nunca hubiese emigrado a Argentina. Yo sé que se arrepintió, pero la vida es así…

VNC – Para terminar, estamos en A Coruña, ciudad de Luis Seoane. Colmeiro y Seoane mantuvieron una buena relación ¿Cómo la recuerdas?

E.C – Fueron muy buenos amigos en Buenos Aires. Los motivos por los cuales estaban todos en Argentina eran los mismos: la situación española. Allí compartían reuniones en el Tortoni con otros artistas. En aquella época las reuniones en los cafés eran muy importantes. Recuerdo que cuando yo iba a la Escuela de Cerámica de Buenos Aires me encontraba muchas veces con Seoane y Maruja,  ya que vivían a apenas tres cuadras de donde estudiaba. Ellos venían mucho a nuestra casa, eran un matrimonio muy unido, quizá porque no tenían hijos, eso siempre une más. Al menos, en este caso.

La exposición, absolutamente recomendable, permanecerá abierta hasta el próximo 26 de octubre en las salas del Museo de Belas Artes de A Coruña.

 

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